Archive for category: The Atman Wars

The Atman Wars – Drafts – Random Paragraph Ideas.

03 Jan
January 3, 2013

-¿Y, por qué lo haces? me preguntó. La miré fijamente a los ojos, mientras muchos de mis empleadores pasaban por mi mente, mientras todas las atrocidades que me había tocado presenciar y ayudar a realizar aparecían frente a mi en un instante. Me quedé en silencio un instante, suspiré y le contesté. -”Toda la vida he tenido que caminar agachado, observando en silencio cómo la escoria más grande de este planeta camina entre nosotros, como abusan de su poder, abusan de su invulnerabilidad, exhibiendo que el humano cuando obtiene poder se vuelve poco más que un animal, marcando su territorio, demostrando su superioridad, superioridad que no se ha ganado mejorando la especie, ayudando a sus hermanos, al contrario, disfrutan del sufrimiento, necesitan que alguien esté abajo para sentirse superiores, necesitan amagar, humillar, amenazar, amedrentar y nostros por miedo, por ignorancia, no podemos hacer nada. Ellos lo saben, ellos lo disfrutan. Ahora tengo un arma en mis manos. Ahora tengo algo en que creer y al mismo tiempo nada que perder. Yo soy inmune a su poder, soy inmune a sus intimidaciones, a su esquema de control. Es mi deber, mi obligación recordarles que aún en su opulencia, aún en sus paredes de cristal desde donde creen controlar a los pocos humanos que quedamos con vida en esta roca olvida y podrida, aún hay algo a lo que le deben tener miedo, aún hay unos cuantos que amenzan con cambiar los pesos de la balanza. Por eso lo hago, por eso voy a acabar con todos y cada uno de los bastardos que tienen secuestrada a nuestra especie, a nuestro planeta y que por regodearse en sus instintos primarios, por disfrutar de un poder que de ningún otra manera podrían haber alcanzado, porque no son superiores a nadie mas en ningún otro sentido, porque no merecen ni si quiera el suelo en el que caminan, eventualmente acabarán por matarnos a todos, matar el ya de por si muy difuso futuro que nos espera.” -”N-no tienes nada que perder?” tartamudeó, luego de permanecer en silencio un momento. -”No” le contesté -”Nadie tiene nada que perder. Todos estamos condenados a muerte desde que nacemos y aún así vivimos cada día infelices, agonizantes, muriendo poco a poco, día a día, pero esperando que ese día no llegue pronto. La muerte ya la tienes garantizada ¿Qué más existe por perder? Tu familia también está condenada, tus amigos, incluso el mismo Emperador. ¿Por qué tanto miedo a morir? ¿Por qué tanto miedo a sacrificar tu vida sabiendo que puedes cambiar las cosas? ¿No crées que vale la pena? ¿No crées que hay algo más grande que nuestras insípidas y fugaces vidas? Con la muerte garantizada, dime ¿Qué más queda por perder?.

 

Al final, lo único que tienen es eso, un poder que para empezar nunca les perteneció. Les fué heredado, les fué regalado, estar del lado seguro del barril de un arma les hace creer que son invencibles, inmortales. Pero yo los he visto quebrarse, yo los he visto suplicar, llorando mientras juran arrepentirse de haberse convertido en monstruos. Me prometen todas sus riquezas, todo su poder a cambio de su vida. ¿Por qué querrían una vida sin poder? Nunca  siquiera lo ganaron con sus propias manos para comenzar ¿Qué les hace creer que si perdono su miserable, su escorativa existencia como cáncer social encontrarán algún sentido? Cuando están del otro lado del barril de un arma, todo su poder, toda su aparente inmortalidad desaparece. Se vuelven unos gatitos asustados, meando sus pantalones, temblando. Luego, después de escuchar el disparo, de sentir como poco a poco sus entrañas comienzan a abandonar su cuerpo, dicen sentir frío, dicen tener miedo, algunos incluso se atreven a pedir una explicación, un por qué, como si eso pudiera solucionar la situación, no pueden siquiera darse cuenta que les hice un favor. Su vida estaba terminada desde antes de  que me fueran asignados como contrato, sus días estaban contados desde el instante en que se sintieron invulnerables, a partir de ahí su vida ya no fué vida, fué un deleite instintivo, fugáz, algo que en ese instante, en el que tratan de mantener sus órganos internos en su lugar con las manos, en el suelo, cubiertos de sangre, suplicando por clemencia, se daban cuenta que nunca habían tenido en primer lugar.

1.

07 Aug
August 7, 2012

Día: 172 / Año: 3008

Mi nombre es Leo Starrsky. Soy un mercenario y temo que esta sea la última oportunidad que tengo para documentar el largo y tortuoso camino que he recorrido para finalmente tener una pequeña oportunidad de evitar la desaparición de la especie humana. En caso de fracasar en mi misión y no acabar con la amenaza Imperial, al menos aún quedará la esperanza de que alguien pueda retomar mi labor dónde yo la dejé. Si estás leyendo esto quiere decir que el futuro de la humanidad, si es que aún existe tal cosa, ahora recae en tus manos, ojalá hagas lo correcto.

Debido a que no estoy seguro cuándo sea descubierta esta bitácora es obligatorio crear un contexto. El año es el 3008 y el mundo está al borde de la extinción, la única esperanza que existe para salvar al planeta y por lo tanto a la raza humana se encuentra en manos de un sádico tirano opresor llamado Andros. El autoproclamado “Emperador” ha construido un muro impenetrable alrededor de Edhén, la única ciudad desarrollada con recursos naturales, vegetación y agua sobre el planeta; y ubicación de los Atman, unas poderosas máquinas traidas por los Baal’k capaces de volver a convertir a la Tierra en un paraíso, verde, azul, libre de radiación, cómo si nuestra especie nunca hubiera aniquilado toda la vida sobre ella.

Del otro lado del planeta, lejos de la influencia del Emperador, se ha comenzado a gestar un movimiento armado con el objetivo de acabar con el gobierno de Andros y permitir el acceso a los Atman al resto de la humanidad. Este movimiento es encabezado por un grupo de civiles, soldados y mercenarios conocidos como los Stone Hawks, liderados por Eric Durma; un ex comandante desterrado de las mismas filas del ejército personal de Andros. Ellos, junto con mi ayuda, tenemos como objetivo penetrar las defensas de la ciudad, acabar con cualquier resistencia que encontremos, eliminar al Emperador y tomar control de los Atman.

No tenemos idea de cuanta resistencia vamos a encontrar, sólo tenemos algunos rastros de información que hemos logrado interceptar de las comunicaciones enemigas para planear este ataque y además, ellos saben lo que tramamos. No será una batalla fácil y, seguramente, será un viaje sin retorno.

Estoy firmemente convencido que la mejor arma en tiempos como estos es al información y creo que la única manera de que poseas toda la información necesaria para seguir adelante con nuestra batalla es el contar mi historia desde el principio y espero no olvidar ningún detalle.

Trataré de actualizar este diario tanto como me sea posible en los próximos días. Con suerte esto llegará a las manos adecuadas, a las manos de alguien que pueda hacer algo por lo que queda de la Tierra.

 

Imperial Log #4751

08 May
May 8, 2012

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Día 93, Año terrestre 2999

 

 

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Capítulo I. Parte 2

01 Feb
February 1, 2012

“Tu me abandonaste” resonaba una y otra vez en mi cabeza, primero era como un susurro, cercano a mi oído, como en secreto. Pronto comenzó a sonar cada vez mas fuerte, era ensordecedor, repitiéndose una y mil veces. Podía sentir como resonaba dentro de mi cráneo, como si estuviera en un vacío absoluto, en el fondo de una caverna oscura, con poco aire para respirar, sofocándome.

Abrí los ojos y ahí estaba ella, con sus enormes y hermosos ojos fijos en mi, sin ninguna expresión en su rostro. Era obvio que nada de esto era real… ¿Verdad? El frío, el sudor recorriendo mi frente, mientras escuchaba mi propia respiración, agitada, como hacía eco en el oscuro vacío que me rodeaba. Solo estaba ella, en medio de todo, en medio de toda la oscuridad.

Tembloroso, comencé a avanzar, mientras su voz continuaba resonando en todo a mi alrededor. Ella, con su mirada fija, su rostro inexpresivo, mirándome, atravesando mi cabeza con su mirada penetrante, como si fuera una bala entrando justo por en medio de mis ojos. Trataba de hablar, de emitir un sonido, pero ni si quiera podía exhalar. Mis labios temblaban, sintiendo como las gotas de sudor se deslizaban alrededor de ellos, para luego caer por un costado de mi rostro. Sentía como si estuviera la vida poco a poco escapara mi cuerpo, con cada jadeo, con cada paso.

“Y- Yo… Yo no te abandoné” finalmente logré gesticular. “Yo no te abandoné, nunca podría hacerlo” continué. Ella seguía mirándome fijamente, sin parpadear, sin gesticular. La oscuridad me consumía mas y mas, mientras sentía como mi cuerpo pesaba mas y mas, a cada paso, como si mis botas estuvieran cargadas de piedras, de arena. “Tu no entiendes. Tenía que hacerlo, tenía que alejarme” dije. “Tu me abandonaste” fué lo único que ella continuaba diciendo. “No… Tenía miedo. Aún lo tengo, miedo de lastimarte, miedo de cometer un error, de perderte, de alejarte de mi para siempre”. Mis piernas no aguantaron mas. Caí de rodillas, Sentía como si mi cuerpo se hubiera convertido en roca sólida. Sentía una presión impresionante en mis pulmones, en mi garganta, en mi cabeza. De rodillas, apoyado con mis manos, mientras el sudor ahora corría por todo mi rostro y goteaba por mi nariz.

“¿Tú crees que yo no te extraño cada instante de mi vida? ¿Cómo iba yo a saber que las cosas iban a resultar como lo han hecho hasta ahora? Lo único que quería era mantenerte a salvo mientras trato de resolver otras cosas. No puedo correr el riesgo de saber que tengo que protegerte de todo lo que esta sucediendo con esta guerra, de todo lo que está sucediendo conmigo. Sólo quería protegerte, nunca perderte o distanciarme… Tienes que entenderme, tienes que creerme. Estoy perdido, confundido. Es como una larga y agonizante pesadilla, cada día sintiendo como mi cuerpo te exige y muere un poco cada instante que no estoy contigo, pero es todo parte de algo mas grande, mas grande que yo, mas grande que nosotros. Si hubiera sabido de otra manera, otra opción, seguramente la hubiera tomado. Pero por ahora tiene que ser así. Se que encontrarás tu camino, se que encontrarás la manera y pronto, muy pronto el destino nos pondrá juntos de nuevo y podremos recuperar todo el tiempo que hemos dejado escapar, todo el tiempo que nos merecemos y nos debemos. Sólo hay que esperar, seguir adelante y luchar… Sin nunca olvidar que nuestro destino es estar juntos. Superar todo esto juntos.”

Poco a poco mi voz comenzó a quebrarse nuevamente, mientras ella, inexpresiva continuaba mirándome fijamente y solo diciendo “Tu me abandonaste”. No pude sostener mi cuerpo y mi cabeza finalmente golpeó el suelo, resbaloso por mi sudor. A lo lejos comenzaba a escuchar mi nombre. -”Leo, ¡Leo reacciona!” sonaba en una voz realmente desesperada.

Levanté la mirada y ahí estaba Durma. Mirándome con unos ojos que gritaban “pánico”. Ahí estábamos los dos, en el hangar, a cubierto, yo con una herida en el hombro mientras un escuadrón completo se posicionaba para acorralarnos. Mis demonios tendrían que esperar, por ahora me tenía que enfrentar a un enemigo no más poderoso, pero en este momento, ciertamente mas letal.

Capítulo I. Parte 1

26 Jan
January 26, 2012

No sé en qué momento me descuidé, o cómo fué posible que dejara que una granada detonara tan cerca de mi. Mi cabeza daba vueltas y mi rostro se enfriaba rápidamente por el contacto con el helado concreto sobre el que estaba tirado. No tenía idea de lo que estaba pasando, mi sentido de orientación había desaparecido y no podía discernir ni un solo sonido.

Mi magnum estaba en el suelo a un lado mío, el barril aún sacaba humo, mientras yo la veía directamente de frente, como si mi propia arma me estuviera apuntado, lista para disparar. Aún no lograba recuperar el conocimiento por completo cuando sentí un fuerte golpe en el hombro derecho, cómo si un martillo me hubiera golpeado. Un dolor tan intenso que instintivamente me hizo gritar con toda la fuerza de mis pulmones. La sangre comenzó a escurrir por mi pecho y el dolor se comenzó a hacer cada vez mas agudo.

Traté de contener la hemorragia con mi mano izquierda mientras trataba de sentir si la bala había salido por el otro lado. Miré a mi alrededor, aún confundido y con la mirada nublada, tratando de encontrar un lugar en donde cubrirme. Esta era una situación poco común para mi y cada instante que pasaba se salía mas y mas de mi control. Herido, desorientado, desarmado y expuesto, la pesadilla de cualquier mercenario.

Nos encontrábamos en el hangar de una Estación Imperial. Habíamos escuchado rumores de que uno de los oficiales alojados ahí sabía varios de los códigos de acceso al mainframe de la armada, información que debíamos obtener a cualquier precio, puesto que el accesar a esa terminal nos permitiría conocer información altamente privilegiada sobre el despliegue de tropas y tal vez, con suerte, del Emperador mismo.

Era un Hangar gigantesco, lo suficientemente grande como para poder guardar varios transportes aereos de tropas e incluso un transporte interestelar. Esa clase de tecnología estaba prácticamente erradicada del planeta, pero por supuesto, el Emperador tenía acceso a ella. Al entrar había analizado a detalle el hangar, ubicando posiciones tanto ofensivas como defensivas; decenas de transportes terrestres y acorazados esparcidos por toda el área eran ideales para mantenernos a cubierto y afortunadamente, para los soldados imperiales, no había un punto alto desde donde yo pudiera sacarle mayor provecho a mi rifle de francotirador. Sin embargo, nada nos había preparado para la trampa en la que habíamos caído.

Trataba de enfocar mi mirada, de continuar analizando el hangar y encontrar una posición desde la cual poder contraatacar, pero en eso, sentí como el concreto bajo de mi cuerpo comenzaba a vibrar, algo se acercaba rápidamente hacia mi, haciendo retumbar el suelo con cada paso. Me tomó de mi brazo derecho y de un tirón me obligó a ponerme en pié. No pude contenerme y dejé salir un grito desgarrador, sentía como si me estuvieran arrancando el brazo. El agonizante dolor despertó todos y cada uno de mis sentidos y me ayudó a concentrarme nuevamente. Tomé mi arma y rápidamente me coloqué detrás de un Todo terreno estacionado cerca de mi para cubrirme.

Al lado mío estaba Durma, a quién por primera vez me ví obligado a darle las gracias. Siempre lo había subestimado y hasta la fecha aún tengo mis reservas, pero eso no cambia que había salvado mi vida. -”¿Por qué tantos gritos? ¿’Todos estos años y nunca habías recibido un disparo?” me preguntó, -”Nunca… he tenido toda clase de heridas, pero nunca una así” le contesté. Era mentira por supuesto, no era mi primer disparo, pero algo tenía de cierto, tengo heridas mucho mas dolorosas que parecen nunca sanar, solo que nadie las ve sangrar. Eric me miró fijamente, como si estuviera esperando atentamente mis instrucciones. Miré a mi alrededor, tratando de buscar mas sobrevivientes de nuestra unidad o una salida, o algo… lo que fuera que nos pudiera ayudar. Eric no intentó ocultar la descepción reflejada en su rostro al darse cuenta que se me habían terminado las ideas.

Eric Durma es el líder del grupo revolucionario “The Stone Hawks”. Representan la única oposición en contra de Andros y su llamado “Imperio” el cual tiene secuestrado a la única posibilidad de restaurar el planeta Tierra y salvarlo de la destrucción. Durma es un hombre sumamente carismático, inspirador, capaz de movilizar masas de gente y convencerlos de su mensaje, sin embargo es un pésimo soldado y estratega militar, no digo que sea un completo imbécil, pero ciertamente poco ha hecho en el poco tiempo que tengo de conocerlo para ganarse mi respeto. Debo admitir que Durma creía en su causa y era honesto en sus principios y en su lucha, lo cual me bastaba para desear trabajar con él. Era bueno saber que al menos alguien creía algo en este maldito infierno en el que todos despertábamos día tras día.

Solo quedábamos El y Yo. Del otro lado del hangar, un pelotón completo de Fuerzas Imperiales Elite. Habíamos logrado abatir a unos cuantos, pero nos habíamos quedado sin soporte, con pocas municiones y la única manera que se me ocurría para salir de ahí era acabando con todos. “¿Cuánta munición te queda?” me preguntó, “Un cargador de la magnum y 3 cargadores de mi rifle” le contesté. -”¿Tu?” -”Dos granadas y dos cartuchos de SMG”. Me quedé sin palabras. En total teníamos munición como para derribar a máximo 2 o 3 de esos desgraciados. Había 13 de ellos, bien equipados, bien posicionados y acercándose rápidamente a nuestro flanco.

Tal vez era el exceso de adrenalina en mi sangre, o la horrible sensación de que todo estaba a punto de terminarse para nosotros, pero sentí como el tiempo comenzaba a detenerse, mi cabeza comenzó a llenarse de voces. Todos mis errores, todos los juicios, todos mis demonios gritándome a la vez, era ensordecedor, aterrador. Luego, solo podía escuchar su voz… Las últimas palabras que ella me dijo. “Tu me abandonaste” sonaba una y otra vez en mi cabeza, taladrando mi cerebro, deteniendo todo a mi alrededor. ¿Cómo es que llegué aquí? ¿Qué estoy haciendo? ¿Qué caso tiene sobrevivir a esta si tarde o temprano una bala acabará con mi breve y miserable existencia?. No tardé mucho en darme cuenta que la sanidad simplemente había abandonado mi cuerpo.