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Imperial Log #4751

08 May
May 8, 2012

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Día 93, Año terrestre 2999

 

 

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Log #0021

07 Nov
November 7, 2011

Últimamente he batallado constantemente para poder conciliar el sueño; puedo culpar de ello a varias cosas. Llevo meses vagando, en búsqueda de un objeto que nunca he visto y que solo puedo suponer como es. Se supone que debería “Sentir” que estoy cerca o que al menos estoy caminando en la dirección correcta. Sin embargo, el cansancio extremo, la soledad, el miedo… todo se mezcla y definitivamente  no estoy dando lo mejor de mi. A veces siento que pasan días enteros en los que mi mente únicamente divaga, viendo al horizonte, pensando en nada y todo a la vez. Creo que poco a poco mi mente empieza a perder el control de la realidad.

No soy la primer víctima de la locura en esta guerra eterna, pero definitivamente creí que podría durar mas… Ahora las pesadillas son mas frecuentes y no importa si tengo los ojos abiertos o cerrados. Pensamientos de fracaso, de soledad, de muerte.

Poco a poco esto se ha convertido en una agonía, en una batalla en donde el enemigo mas peligroso no está ahí afuera, buscándome… está aqui adentro, dentro de esta armadura, mirándome fijamente mientras yo lo miro a el. Repitiéndome al oído una y otra vez que esto ya no tiene caso. Esta batalla ha estado perdida desde el comienzo… Y además ¿Qué obtengo yo de esto? Estoy aquí, solo, buscando algo que ni si quiera es para mi. ¿En qué momento se hizo mi misión el resolver los problemas de alguien mas? Qué se acabe el planeta, a mi que mas me da, tendré suerte si logro vivir un año mas.

Mi imaginación cada vez me tortura mas con su recuerdo. En sueños regreso a sus brazos, solo para darme cuenta de que ella ya no recuerda nada de mi. No sabe quién soy ni en donde he estado, ignorando el infierno que vivo todos los días, los combates, las heridas, las batallas, la soledad, la eventual ausencia de cordura.

¿Y si nunca la vuelvo a ver? ¿Y si ya no recuerda quién soy? ¿Que hago yo aquí, perdido y desolado? ¿Qué trato de hacer? ¿Salvar al mundo? El mundo está en ruinas, está perdido… ¿Qué voy a hacer yo para poder detenerlo? Una simple roca y un miserable mercenario delirante y obsesivo no van a hacer ninguna diferencia. Mucho menos si ahora me siento cansado y derrotado. Podría costarme la vida, pero poco a poco estoy comenzando a perder el interés en ella.

Pero este es mi destino. No importa por qué, pero por algo debo pelear. Algo debo salir a cazar cada mañana y debo aceptar la responsabilidad de salvar algo, aunque no entienda que, ni sepa cómo… o si quiera si alguien recuerda quién soy…

Espero que esta búsqueda termine pronto… antes de que termine conmigo…

Log #0018

03 Oct
October 3, 2011

Abrí los ojos y me encontré en completa oscuridad. Encendí el sistema electroluminicente de mi armadura para alumbrarme un poco, pero aún así la oscuridad devoraba el cuarto en donde me encontraba obligándome a ver solo a un par de metros de donde me encontraba. Era un área evidentemente enorme, podía escuchar el eco de mi respiración y algunas gotas haciendo contacto con el líquido en el que me encontraba sumergido hasta las rodillas. Alrededor de mi había calma, un silencio sepulcral, digno de una catacumba. No sabía como había llegado ahí, no recordaba que se supone que tenía que hacer, pero decidí que estando ahí, helado, no iba a solucionar nada. Read more →

IV. The Empire Rises

06 Jul
July 6, 2011

Un soldado que heredó el legado milenario de Orizon Corp, su conocimiento tecnológico, estratégico y que además lidereaba una pequeña fuerza armada no iba a permitir que la humanidad caminara ciega y torpemente en medio de la oscuridad. La humanidad mas que nunca necesitaba de un lider, de alguien valiente que no tuviera miedo de enfrentar el reto de reconstruir la especie. Su nombre es Andros y después de un sorpresivo ataque se autodenominó “Emperador”.

No hubo mucha resistencia para detenerlo y no es que alguien quisiera hacerlo. El parecía el único con la determinación suficiente de dirigir a una raza estúpida, violenta e ignorante y además, no es que alguien mas quisiera arrebatarle el poder de sus manos, no con un ejército bien preparado y entrenado detrás de el.

Nadie en realidad sabe como es que Andros logró convertir el caos en orden, o como es que él estaba preparado para una situación así. Muchos se conforman con la teoría de que estaba en el lugar correcto en el momento correcto y con sangre de mercenarios corriendo por sus venas era únicamente natural que alguien como el se quedara con el poder. Algunos otros prefieren creer en teorías de conspiración como que el haya planeado el asesinato de los Baal’k desde el principio. El hecho es que solo Andros y sus mas cercanos colaboradores saben la verdad.

En cuestión de meses ya había logrado levantar un muro alrededor de los Atman abandonados, conteniendo por su puesto el pequeño paraíso terrenal que habían comenzado a construir los extraterrestres. Unos pocos años después Andros había logrado levantar una ciudad completa a partir del polvo, una ciudad auto sustentable con clases económicas y sociales, con gente trabajadora y familias desarrollándose. Era simplemente impresionante y no había nada que diera señales de que Andros pensaba detenerse.

Como era de esperarse, del otro lado del planeta comenzaba a formarse un pequeño grupo revolucionario. Los Halcones de Piedra no estaban de acuerdo con la idea de que Andros fuera el dueño de los Atman y los usara para su propio beneficio, incluso muchos de ellos simplemente estaban en contra de la idea de tener a un solo Emperador, a un cruel y sádico dictador que no dudaba nunca en ejecutar a cualquiera que se opusiera a sus ideales. Gran parte del movimiento revolucionario estaba compuesto de soldados que habían escapado del ejército imperial y habían construido bases con equipo descartado o robado del imperio.

Y es así como llegamos al año 3008, en medio de una guerra entre dos facciones por el control del Atman, en un mundo que minuto a minuto amenaza con extinguir cualquier resto de vida. En donde los pocos humanos que quedan están a merced de un tiránico emperador encaprichado con hacer las cosas a su manera, sin importarle el futuro de su especie o de su planeta. En donde la revolución no está suficientemente preparada o equipada para arrebatarle el poder al enemigo. En donde los humanos han sido olvidados y dejados a su suerte por sus creadores. Es un momento oscuro, muy oscuro para todos. Esta es nuestra última oportunidad.

Sin embargo aún queda una esperanza. Una joven, hija de un poderoso comerciante del Imperio con un don que ni si quiera ella imagina cuan poderozo es y un joven y solitario mercenario, entrenado violentamente por una tortuosa y difícil vida tienen la llave para poder despertar el verdadero poder de los Atman y de darle a la humanidad una nueva oportunidad… Y quién sabe, tal vez hasta algún día recuperar la bendición de los Baal’k.

III. The Long Lost Gods

04 Jul
July 4, 2011

Después comenzó un largo discruso, en donde mencionaban que nos habían estado observando desde hace muchas generaciones, viendo como nos destruíamos entre nosotros, exterminando todo un planeta de por medio, estando tan cerca de la perfección, de alcanzar la iluminación y el convertirnos en seres superiores, una raza digna de pertencer a su muy exclusivo clan. Ellos habían venido para evitar nuestra extinción y ayudarnos a recuperar el camino, a retomar nuestra historia en donde la habíamos dejado. Ellos creían que eramos dignos de una segunda oportunidad.

Dentro de sus naves cargaban unas poderozas máquinas con tecnología jamas si quiera soñada por el hombre. Estas máquinas se llamaban “Atman” y su función era la de crear vida. Todo desde oxígeno, agua y vida microscópica hasta complejos seres como plantas y animales. Era como una máquina capaz de dibujar y traer a la vida un Jardín del Edén. Lo único que requería era que una raza muy específica de los Baal’k se sentara en la cápsula central, colocara sus manos en una especie de tablero y la máquina comenzaba a transformar todo a su alrededor. Pasto comenzaba a crecer, el aire comenzaba a perder su tono gris, arroyos comenzaban a fluir y toda clase de vida comenzaba mágicamente a dibujarse frente a los ojos de todos.

La máquina tenía limitantes. Requería varios meses de reposo para permitirle acumular la energía suficiente para crear otro pequeño paraíso terrenal, además era incapáz de recrear la vida humana debido a lo genéticamente complejos que nos habíamos vuelto después de miles de generaciones evolutivas. Sin embargo era algo simplemente mágico. Un milagro divino.

Hasta la fecha nadie se ha atrevido a afirmarlo con seguridad, pero muchos de sus atributos y características los hacía parecer semejantes a quien en algunas culturas conocían como “Dios”. Nunca lo dijeron de manera directa, y cada vez que se les preguntaba preferían evadir la respuesta, pero era muy evidente que ellos fueron los que permitieron que existiera la vida humana en este planeta, y no solo la humana, sino la vida como la conocemos.

Poco a poco el área que eligieron los Baal’k comenzó a recuperar su gloria original. Había agua, recursos, alimento y sobre todo, esperanza. Iba a tomar mucho tiempo, pero todo apuntaba a que nuestro planeta podría recuperarse.

Los humanos habían cedido al mensaje de esperanza de los alienígenas. La guerra había terminado y todos colaboraban para tratar de reconstruir una estructura social, teniendo presente que en sus hombros recaía el futuro de toda la especie. Lamentablemente los Baal’k olvidaron que nuestra genética tenía un error. Un gen que no tolera no ser la especie dominante en el planeta.

En 2977 un grupo de adolescentes invadió el campanento de los Baal’k. Por supuesto podrían haber sido destruidos al instante, pero los pacíficos e ingenuos alienígenas los subestimaron. Al final de la invasión una pareja Baal’k había sido asesinada. Las palabras “Lárguense de aquí monstruos” estaban escritas en la pared.

La mañana siguiente no había palabras  para describir la tristeza y el enojo en la mirada de todos los Baal’k. Completamente devastados, desolados, dándose cuenta que simplemente no valía la pena sudar una sola gota mas por una raza humana. Somos una raza imperfecta y no hay nada que ellos pudieran hacer al respecto.

Después de un largo silencio, uno de ellos dio un paso al frente y se despidió. “Fuimos ingenuos al creer que podíamos ayudarlos, pero ¿Qué podíamos esperar de una especie que no duda en acabar con la vida de su prójimo para quitarle sus pertenencias? Es con estas palabras como nos despedimos de ustedes, desepcionados y con nuestras esperanzas destrozadas. Cometimos un error con ustedes, al fin lo hemos logrado comprender. Buena suerte.” Minutos después ellos y todas sus naves despegaron hasta desaparecer en el firmamento.

Sin embargo, cuando el polvo del despegue se disipó, reveló que los alienígenas habían dejado atrás los Atman. Sonrisas se dibujaron en los rostros de muchos y no todo estaba perdido. Solo faltaba alguien que pudiera operar las máquinas, y nuestro futuro no estaría en la completa oscuridad.